ATEX – Atmósfera explosiva

Mezcla con aire, en condiciones atmosféricas (1 bar y 20 ºC), de sustancias inflamables en forma de gas, vapor, polvo, fibras o partículas en suspensión, las cuales, tras la inflamación, permiten una propagación autosostenida.

2 Clases:

Clase I (G) para gas, vapor (a partir de un líquido) o niebla
Clase II (D) para polvo combustible

Emplazamiento peligroso

Emplazamiento en que una ATEX esta presente, o se espera que esté presente, en cantidades tales que se requieran precauciones especiales para la construcción, instalación y uso del material.

2 reglamentos principales:
– RD 400/1996 – Sobre equipos y Sistemas de Protección previstos para su uso en ATEX – Para fabricantes de equipos
– RD 681/2003 – Entorno de seguridad laboral – Responsabilidad del empresario al igual que todo lo que tiene que ver con la PRL (Protección
riesgos laborales). Este RD habla del DPCE (Documento de protección contra explosiones)
Además de otros RD específicos, Normas y Documentos de reconocido prestigio. Ej. Normas UNE, NTP (Notas técnicas de prevención), etc.

Riesgo de explosión

Cuando coexisten una ATEX y una fuente de ignición.

Las Normas consideran las siguientes fuentes de ignición:

Superficies calientes; Llamas, gases y partículas calientes; Chispas de origen mecánico; Material eléctrico, Corrientes eléctricas parásitas; Electricidad estática; Rayo; Ondas electromagnéticas de RF (a partir de 10.000 Hz); Radiación ionizante, Ultrasonidos, Compresión adiabática y ondas de choque y Reacciones exotérmicas, incluyendo autoignición de polvos.

El DPCE en líneas generales dice que hay que evaluar el riesgo de explosión y tratar de evitarlo o minimizarlo, estableciendo una clasificación de zonas (clasificación de los emplazamientos basándonos en la frecuencia de aparición y en la duración de la presencia de una atmósfera explosiva) y proponiendo para ello medidas técnicas y organizativas.

Las zonas de ATEX por polvo se clasifican en zonas 20, 21 o 22 en orden decreciente de peligrosidad y los equipos a instalar en dichas zonas se clasifican en categorías: 1, 2 y 3 de mayor a menor exigencia. Los equipos con marcado Ex, obedecen a diferentes modos de protección: antideflagrante, encapsulado, seguridad aumentada, seguridad intrínseca, etc… cada uno de estos modos será acorde con uno o mas tipos de categoría.

La clasificación de las zonas por polvo se puede hacer cualitativamente (Norma UNE) o cuantitativamente (Norma Comité electrotécnico italiano). En función de la precisión que necesitemos utilizaremos un método u otro. Esta precisión en general nos vendrá impuesta por la mayor o menor facilidad que se nos presente a la hora de separar la ATEX de las fuentes de ignición.

Un tema de vital importancia para clasificar es conocer las características del polvo: Tamaño medio de partículas, LIE (Limite inferior de explosividad), Indices de explosividad, etc….cuando los valores facilitados en tablas no son lo suficientemente esclarecedoras debe recurrirse a análisis en laboratorio.

Finalmente resaltar que a la hora de reducir la extensión de las zonas tienen gran importancia la aspiración en polvos y la ventilación en gases; y la limpieza periódica de capas de polvo (mediante procedimiento) ya que si bien una capa acumulada de polvo puede no ser una ATEX en si misma, si lo será si la ponemos en suspensión (por ejemplo mediante una corriente de aire).